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Toda poesía de exilio habla de dolor. Y no es diferente en la poesía de Mohammed Al-Nabhan. Sus versos son retrato del dolor de aquel que dejó su tierra y se ve enfrentado a una realidad alienada, lejos de la raíz. Para el exiliado la poesía se convierte en su patria y el poema en su territorio. En ese hogar metafísico el poeta construye de nuevo su casa, esta vez con palabras. Solo en el poema puede sentir la libertad de clamar con plena autonomía. Mientras exista la poesía el hombre no se sentirá del todo solo, aunque el dolor nunca desaparezca. Todo exilio refiere un poco a la sensación de muerte, de muerte en vida, por eso vemos en su poema Invierno (Winter): Me levanto cada mañana/En Enero/Cuento mis costillas/Costilla/Por costilla/Hasta la caída de la oscuridad/Duermo y sueño con el sol del verano. La sensación de extrañeza ante el hecho de estar vivo, al contarse el poeta todas las mañanas cada una de sus costillas, muestra claramente el absurdo del exilio y su estrecha relación con la muerte. El poeta se ve enfrentado a una pequeña muerte cotidiana y a levantarse diariamente con el asombro de no hallarse en su patria.

XVI Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia